Odio sonar cínico, pero el coronavirus no pudo llegar en un mejor momento para mí.

Antes de juzgarme, permíteme explicar.

Tenía una serie de retos operativos a nivel profesional que simplemente no había podido resolver por falta de tiempo. Me sentía invadido por la frustración de no poder enfocarme en lo que era importante, porque mi agenda y mis compromisos eran abrumantes.

Y de repente, puf! Todo cambió.

Esta última semana tuve la oportunidad de descubrir que el tele-trabajo realmente me permite ser más eficiente. He sostenido las reuniones que han sido necesarias al mismo tiempo que resuelvo aquellos temas operativos que antes parecían importantes, pero menos urgentes. Es decir, incluso mi capacidad de establecer prioridades ha mejorado.

Pero de pronto pienso, ¿y si pudiéramos hacer lo mismo con el planeta entero?

Estamos ante la oportunidad de mejorar aspectos fundamentales de la vida humana?

Entra a la palestra la conversación: de qué manera los gobiernos se ven obligados a replantearse su rol frente a la economía?

A diferencia de mí, muchas personas no podrán trabajar en estas circunstancias. Tan solo en mi círculo más próximo – me cuestiono – a qué se va a dedicar mi padre, el cirujano plástico, durante el tiempo que dure la cuarentena? Y mi ex? Ella hace eventos.

Eso significa que eventualmente el sistema colapsará. No solo a nivel sanitario, sino económicamente también. Muchas personas están en situaciones aún más vulnerables que mi padre o mi ex.

Y una vez que eso pase – cuando el gobierno se dé cuenta de la necesidad de proteger a quienes no pueden participar de la economía actual – muchos más cambios podrían venir.

Por qué no aprovechar la oportunidad para re-organizar el sistema?

Podríamos entender que el planeta ya no es un festín dónde el capitalismo puede alimentarse de manera ilimitada. Podríamos comprender que cada ser humano necesita y merece espacio y garantías respecto a su calidad de vida.

Podríamos re-interpretar la vida como una oportunidad para el desarrollo del espíritu a través de la existencia, en lugar de la carrera de supervivencia en la que se ha convertido para el ser humano promedio.

Pues veremos – las cosas están cambiando muy rápido.

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