El día de hoy, me descubrí a mi mismo revisando la sección de artefactos electrónicos que se pueden comprar a través de Rappi. Una compra absolutamente innecesaria, pero que fácilmente pude haber cerrado si su inventario fuera un poco más amplio.

Asimismo, hace un par de días pedí entrega a domicilio de 2 choclos con queso y mayonesa.

Y es que no puedo parar de realizar compras digitales. Me sorprende que hayan traído mis choclos calientes, por un costo de tan solo $6. Es increíblemente eficiente.

Yo creo que si no hubiera sido por la pandemia, muchísimas personas jamás hubieran realizado un pedido en línea.

Seguro hubieran seguido dudando. Excusándose diciendo que no se sienten seguros de compartir su número de tarjeta de crédito, o acostumbrados a salir y comprar todo lo necesario en el supermercado.

Pero este nuevo tipo de consumo va a traer nuevas oportunidades. Con seguridad veremos más ofertas de productos de nicho, mientras las marcas que se acostumbraron a capitalizar en el canal moderno y  tradicional luchan por adaptarse a una «nueva normalidad» que se siente todo menos normal.

Y en todo esto, me preguntó – cuál es la fuerza que empuja a la humanidad hacia la tecnología?

Hoy en día, está claro que en caso de emergencia siempre recurriremos a la tecnología para brindarnos una solución. Esto impulsará a negocios digitales y una nueva realidad virtual dónde el comportamiento digital empieza a retar al comportamiento offline como el pilar fundamental de la existencia humana.

Y mientras tanto, en distintos escenarios nacionales, la tecnología ofrece también algún tipo de redención cuando nos enteramos y socializamos la devastación económica resultado de la corrupción política. Las personas sobreviven en la miseria a una pandemia que muchos miran con sospecha.

Será una manera más de robar? Será una manera más de controlar?

Por ahora, lo único que nos queda es mantenernos atentos conforme la realidad digital avanza hacia territorios nuevos y desconocidos, guiada por batutas misteriosas.

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